Crisis de civilización hegemónica e inter-aprendizaje de paradigmas alternativos (Roberto Espinoza) 

29 de janeiro de 2010 at 11:17 1 comentário

Por Roberto Espinoza, Fórum Social Mundial Temático – Salvador, Bahia, janeiro de 20010


“ Trata bien a la Tierra … solo te la han prestado tus hijos ” (pueblos indígenas)

“Hay Tierra suficiente para las necesidades humanas, pero no para sus ambiciones” (Gandhi)

Vivimos una compleja crisis de la civilización hegemónica ( aquella de la unidad entre “Modernidad-Colonialidad” ) que pone en peligro todas las formas de vida del planeta, no solo las humanas, y hace urgente el desarrollo de alternativas, a partir del fortalecimiento de experiencias y propuestas sociales que estén en construcción, ayudando a clarificar las nuevas perspectivas, horizontes de sentido y paradigmas interculturales que ellas contengan potencial o activamente. Alcanzamos reflexiones al respecto que han sido aprehendidos de nuestra participación en las duras luchas de los pueblos Originarios/ Indígenas/Tribales, pero enriquecido también con los aportes de los movimientos afro descendientes, de autogestión urbana y las corrientes de ecología social crítica, socialización del poder, feministas, radicalización de la democracia, diversidad sexual, descolonialidad del poder y del saber. Si descubren aportes, ellos provienen de las enseñanzas de incontables luchadores de los Pueblos Amazónicos y Andinos, como los del CAH, AIDESEP, COICA, CAOI, comunidades urbanas como la CUAVES[1] y luchadores teóricos como Aníbal Quijano y Boaventura de Souza. Y si encuentran vacíos, son deudas pendientes en un proceso de reflexión personal, aunque crecientemente colectivo.

Está en marcha la construcción de nuevas teorías para nuevos movimientos. Es necesario impulsar un proceso de debate e inter aprendizaje en esa perspectiva, basado en la pluralidad e interculturalidad de enfoques, para lo cual proponemos, entre otros, cuatro ejes de debate, abiertos y en permanentemente redefinición.

Una primera cuestión es la Crisis de Civilización Hegemónica. Los pueblos Indígenas, Originarios, Campesinos, Afro descendientes, Ribereños, Caboclos, Garífunas, Dalits, Adivasis, Naciones sin estado (Kurdos, Masai, Amazig, Catalanes, Gitanos, Vascos y otros) y otras denominaciones similares de las más de 6000 culturas y 500 millones de personas, que siguen resistiendo y enfrentando a la modernidad-colonialidad-capitalista-eurocéntrica, afirmando que no solo se trataba de un área de la dominación, como es el mundo del trabajo/capital/clases sociales; sino al mismo tiempo, de las otras áreas de las cosmovisiones, sexos, imaginarios, formas de autoridad y relación con la Madre Tierra. Era y es mucho más : la imposición de una matriz civilizatoria ahogando la diversidad de muchas otras. Esas voces no fueron escuchados en mucho tiempo, hasta que en el nuevo siglo, convergen en este enfoque en diferentes grados, con diversos movimientos sociales, como los ambientalistas, mujeres y los de derechos humanos, entre otros.

Es necesario una interpretación integral que permita comprender la complejidad, entrecruce, gravedad y profundidad de tantas crisis simultáneas. La necesidad de caracterizar adecuadamente la simultánea gravedad y superposición en el tiempo, de la catástrofe ambiental y climática y los fracasos de la ONU para contenerla; de la hambruna alimentaria simultánea a especulaciones de excedentes de alimentos en la bolsa (comodities); de la crisis energética con un capitalismo enfermo y adicto a los hidrocarburos, y a la vez agravando los impactos de los agro combustibles; la exclusión social y el desempleo estructural permanente; la gigantesca burbuja especulativa y financiera que subordina y desnaturaliza los procesos productivos; la privatización de las tecnociencias que con los transgénicos, sumados a la invasión desarrollista de las industrias extractivas y los megaproyectos y privatizaciones del agua, subsuelo, bosques, que contaminan y ponen en riesgo todas las formas de vida; la crisis de los Estados Nación, uni-culturales dominados por las transnacionales del libre comercio, que criminalizan el ejercicio de derechos colectivos de los Pueblos y Comunidades, encubiertos y agudizados por nuevas formas de racismo ontológico y epistemológico y conflictos religiosos.

No se trata solamente de una crisis especulativa o económica, de un modo de producción, ó tan solo del Capitalismo. Si se admite el carácter sistémico e integral de tantas crisis simultáneas, ellas transcurren entonces sobre ejes más profundos que solo los económicos. Es necesario poner en cuestión al conjunto de la modernidad y sus grandes mitos fundacionales como ”Mercado”, “Estado” y “Desarrollo” todos basados en la “Razón” instrumental. El mito del Estado Uni-Nacional que permitió continuar con la Colonialidad del poder, luego de la descolonización. El mito del “Desarrollo” y del crecimiento ilimitado del dominio de la naturaleza y de la homogeneidad (no la diversidad) cultural como “fortaleza”. Abrir la cuestión de porqué las experiencias o propuestas llamadas socialistas en todas sus variantes, no pudieron superar esos mitos fundacionales de la Modernidad-Colonialidad y quedaron subsumidas en sus matrices esenciales.

El debate está abierto, y para posibilitar el encuentro de las diversas resistencias críticas, se ha propuesto la perspectiva de crisis de civilización hegemónica, a partir de la cual se avance en el diálogo y mutuo enriquecimiento entre paradigmas alternativos, de esa misma dimensión “de horizontes de sentido civilizatorios”, en torno de ejes esenciales de la existencia y convivencia humana y de todas las demás formas de vida. Es en este debate que los Pueblos Originarios/ Indígenas/ Tribales (denominaciones similares) señalan que han pasado de más de 500 años de resistencia y de protesta, a una etapa de propuesta y reconstitución de alternativas civilizatorias frente a la crisis de la modernidad/colonialidad. En esa dirección es fundamental el diálogo e inter aprendizaje, entre esos movimientos de Pueblos Originarios, con enfoques similares o convergentes, provenientes de otros movimientos sociales que consideren que no solo “otro” mundo (homogéneo), sino que varios “otros mundos” (diversos) son posibles; y sobre todo, posibles no solo desde el debate filosófico (que es un aporte), sino sobre todo a partir del aprendizaje de las luchas y sacrificios cotidianos, de resistencias y emergencias sociales concretas y sus construcciones teóricas.

Apertura y convergencia no solo entre paradigmas o matrices civilizatorias que han resistido y siguen resistiendo en la historia (violenta) de la modernidad occidental capitalista y colonial; sino también diálogo con la diversidad de horizontes de sentido o propuestas en construcción que apuntan hacia los mismos objetivos de transformación, y sobre todo mutación, social profunda, ya que la palabra “revolución” limitada a la esfera del poder (y la “real politik”) resulta ya insuficente. Posibilitar la unidad entre quienes se hacen las mismas preguntas, aunque las respuestas sigan siendo diversas; y por tanto, como en una parodia con el fútbol, de seguir pateando diferentes pelotas, pero hacia el mismo arco y apuntando a la construcción de nuevas teorías para nuevos movimientos, de unidad en la diversidad, sin necesidad de nuevos meta relatos omniexplicativos de todo.

Un segunda cuestión central es la de la desmercantilización de la vida. Asistimos a una auténtica catástrofe socio ambiental y es necesario desentrañar porque es tan difícil salir de ella, cuáles son sus ejes claves y por tanto las bases para poder detenerla y perspectivas transformadoras. No se trata solo de un cambio climático, que no es “natural” ni un simple “cambio”, sino una catástrofe imparable y simultánea, de sequías, inundaciones, desaparición de glaciares y múltiples ecosistemas, lluvia ácida, polución urbana, agua con metales pesados, transgénicos que alteran germoplasmas. La irónica tragedia de que países a la cola del “desarrollismo” son sin embargo sus primeras víctimas, como el caso del Perú, tercero en el ranking de los desastres globales. Una catástrofe de la Vida, que siendo ella evidente y visible, este “sistema”, o el poder de esta modernidad, no “puede” y ni hasta quiere detenerla. Incluso, ya en el delirio, hasta se planean nuevas “oportunidades de negocios” como semillas transgénicas resistentes a la hecatombre climática (¿!).

Se trata de la disputa e invasión de territorios, especialmente de los Pueblos, Comunidades y Naciones sin Estado (Kurdos, Amazig, Masai, Catalanes, Vascos, entre otros) por el desarrollismo y extractivismo. La invasión por parte de la minería que deja sin agua a la agricultura; por las petroleras regando sus desechos tóxicos por los ríos; o por los agro combustibles para alimentar automóviles a pesar de la hambruna humana. No puede ser reducido ni “tecnocratizado” todas estos dramas a la “ingeniería social” de la llamada “sustentabilidad ambiental” que convive y no cuestiona las lógicas mercantilistas, desarrollistas y el frenesí consumista. No olvidemos el “pragmatismo” de ciertas corporaciones “ambientalistas” de convivir con las mafias petroleras globales. Pero tampoco hay que olvidar, y analizar que hay que cambiar, para que no se repitan las tragedias el infierno radioactivo de Chernóbil en Rusia, los miles de desplazados por la represa de las tres gargantas en China, o la destrucción de los Andes, Pantanal y Amazonía por el IIRSA[2] , todos ellos “desarrollos” promovidos bajo proyectos denominados “socialistas” en Rusia, China y Brasil.

No pueden ser reducidos a “costos sociales”, impactos o externalidades de un crecimiento inagotable, y que hay que compensar o minimizar con algebraicos modelos de “sustentabilidad”. No puede seguirse admitiendo sin más, los enfoques tradicionales del crecimiento “indetenible” de las fuerzas productivas. Tampoco reducir estas cuestiones, al estrecho plano jurídico de la “propiedad privada” vs. “estatizaciones”, sin poner en cuestión un desarrollismo productivista, que mercantiliza el agua, bosques, oxígeno, toda la vida, sea en nombre del dios mercado, o la razón de estado.

Si el calentamiento es convertir todo en Mercancía, no puede haber enfriamiento sin Des-mercantilización de la Vida. Se trata de poner límites ó frenos a comprar-vender-privatizar, el agua, tierra, subsuelo, bosques, cerros…la vida entera. Debatir como sería posible mantener el control social sobre los bienes comunes, tanto los de la naturaleza como los del conocimiento. Aquí son fundamentales las propuestas de los Pueblos Originarios, que incluyen los conceptos y enfoques sobre Madre Tierra (Pachamama en Quechua ó Nugkui en Awajun) o Madre Agua ( Yacumama en la selva) distinto de “recursos naturales”. La “crianza de la vida”: cría a la madre tierra, y deja que ella te críe. La unidad entre Naturaleza-Sociedad-Cultura. Los territorios como totalidad viviente, de unidad entresuelo-subsuelo-montañas y fuentes de historia-identidad-orgullo-cosmovisión, lejanos a los de parcela-chacra-tierra. La reproducción, recuperación y reformulación de estas perspectivas en los espacios citadinos ocupados por los migrantes y afectados también por el “(mal) desarrollo” de la polución y marginalidad urbanos.

Todo lo anterior es lo que los pueblos Quechua denominan “Allin Kawsay”, los Aymara “Suma Qamaña”, los Awajun “Nugkui” o “Bikut”, los Guaraní “Ñandereko”, “Volver a la Maloca”[3] para los amazónicos; y tantos nombres más como lenguas y culturas existen, y que tienen que ver con priorizar o poner por delante la Vida Buena o Buen Vivir como armonía con la Naturaleza, en paz y equilibrio social. La Vida con agua limpia, no con mercurio minero; el aire puro y la tranquilidad sin el infierno automotriz; el orgullo, identidad, autoestima y felicidad de sobrevivir usando/conservando (a la vez) el bosque o las montañas, sin terminar empujado a las repletas ciudades y sus limosnas de la “bolsa familia”[4]. Calidad de Vida y no Consumismo y despilfarro. Vivir Bien y no “Vivir mejor”, en el sentido de “tener más y más” objetos, aunque no sean indispensables y varios inútiles. No al embrujo y adicción a la cultura del “shopping” que encubre depredación, polución, calentamiento y suicidio planetario.

Vivir Bien implica el derecho a pensar, seleccionar y decidir con autonomía. La ONU ya lo reconoce en los derechos “al desarrollo propio”. Analizar y decir si a las computadoras, paneles solares, pero no al monocultivo ni transgénicos. Si a la escuela, pero no al monolingüismo y aculturación, sino a la identidad e interculturalidad. Si a la posta sanitaria, pero no al parto “occidental” sino el vertical y en familia. Escoger pesticidas naturales y no ser “seducidos” por los químicos del petróleo. El orgullo de usar y revalorar las miles de plantas medicinales y alimentos nativos, y no la confusión y sumisión ante los fármacos y la frustración de no poder comprarlos. Rechazar los supuestos “Tratados de Libre Comercio” , sea de EEUU, Europa o China, que sirven para poner candados jurídicos supranacionales para mantener “eternamente” la privatización y mercantilización de la vida, que empieza en la minería, sigue en los transgénicos y termina en la biopiratería. Todo esto es Buen Vivir /Vivir Bien y los Pueblos y Comunidades seguirán luchando, una y otra vez, como hace cinco siglos, para poder existir como Pueblos con derecho a la diferencia. Se va literalmente la vida en este desafío y no es un asunto “ideológico” porque los Pueblos-Territorios-Identidades son uno solo.

Pero cabe notar, que ese “(mal)desarrollo” es impulsado no solo por el capital transnacional sino por las tecnocracias, intelectuales, sacerdotes, periodistas, sectores medios, y también muchos pobres, que creen firmemente en los supuestos y mitos del “Estado Nación”, a pesar de ser cada vez menos “nacionales” y públicos, y crecientemente privatizados. Esto nos lleva a una tercera cuestión que es la Colonialidad y Descolonialidad del poder.

Hay una conexión entre la privatización de la vida y privatización del poder. La colonialidad actual del poder, como herencia de la post-colonización pasada, y subsistencia de la imposición eurocéntrica de una solo forma de Estado, la del Estado-Nación. Una Nación una cultura, que empezó con el etnocidio sobre las 6000 culturas del mundo que aún resisten, y que continúa con el temor a la diversidad linguística y cultural, el sesgo hacia a “homogeneidad” y la estigmatización de los “Otros”, del que siente y vive diferente, distinta del de “la” supuesta Nación vencedora. Lo podemos ver en todas partes e inclusive en el Chile del supuesto “milagro económico” con la estigmatización de los Mapuche, que prolonga la carnicería militar para “unificar la nación” y continúa en su criminalización por defender su derecho a la diferencia junto a sus aguas y bosques ante las papeleras.

Los supuestos Estado Nación, teóricamente en aras del bien común, pero en realidad instrumentos de la subasta, saqueo y privatización de la Madre Tierra. Es necesario debatir el como sustituir la expropiación a los Pueblos y Comunidades, del control de los bienes naturales, por parte de Estados que basados en la “razón de estado” y el “interés público” imponen la privatización, mercantilización, contaminación y destrucción de la vida.

No es posible nacionalizar o socializar la economía manteniendo la verticalidad del sistema de poder. Si se reconoce la diversidad biológica unida a la diversidad cultural, debe asumirse también la “demo-diversidad”, o la diversidad de formas de “democracia” que no solo incluyan los mecanismos representativos (clásicos y desgastados), sino las de democracia directa, y aún más los de la democracia y autogobierno comunitarios. Y decimos “comunidades” no solo para los Ayllus que se reconstituyen en el Qollasuyu (Bolivia), sino también para comunidades urbanas como Villa El Salvador (Perú) pujantes con el espíritu andino del “trabajo en común”, o para los Quilombolas que defienden su autonomía afrodescendiente, o la comunidad de Valdisusa en Italia luchando por Vivir Bien contra “modernidad neoliberal”.

La importancia de que frente a la creciente privatización del poder, imaginemos la socialización (redistribución) del poder, no solo en su “captura”, o peor, su simple “administración tecnocrática”. Identificar las propuestas y estrategias que permitan superar esta herencia colonial, de un sistema de autoridad basado en la exclusión de los derechos colectivos de los Pueblos y Comunidades. Recuperar las lecciones que dejan en una dirección transformadora, las propuestas y ensayos prácticos, de poseer Derechos Colectivos/Pueblos, además de los Individuales/ciudadanos o la llamada “ciudadanía étnica”. La diversidad de fuentes de derecho (leyes, justicia) no solo el occidental (francés o anglo sajón) que supone respetar el llamado Derecho Mayor, Derecho Consuetudinario ó los derechos de la Naturaleza (incluidos en la constitución de Ecuador). El desafío y aporte de los Estados Plurinacionales, con sus Parlamentos, Justicia, Economía, Servicios, todos también Plurinacionales (que se procesan en Bolivia). Las alternativas de las varias formas de autonomías, autogobierno y libredeterminación, de los Pueblos Originarios/Indígenas reconocidas por la ONU en la Declaración del 2007; y del propio “Mandar-Obedeciendo” de los Tzotsiles y demás pueblos indígenas de Chiappas, muy distinto de la dictadura de los representantes “democráticos”.

Tanto el estatismo privatista como el desarrollismo, pasaron a formar parte del sentido común de las cosas bajo el neoliberalismo, y su aplastante “fin de la historia”, lo cual implica poner en cuestión ese “sentido común”, esa forma “natural” de conocer, de soñar, imaginar, recordar. Se trata de debatir una cuarta cuestión sobre Saberes y Subjetividades Alternativas. Desentrañar el misterio o la magia de porqué “Desarrollo”, “Estado” y “Mercado” siguen apareciendo como propuestas “científicas” y “modernas”, y por qué no, hasta “civilizadas”.

No es casual que anteriormente las iglesias, y ahora la ciencia, en general, y ambos a pesar de sus marcas eurocéntricas, eran y siguen siendo garantía de legitimidad. Los pueblos, comunidades y movimientos aparecen, antes como “herejes” y hoy aún como “bárbaros”, siempre opuestos al desarrollo, y por tanto estigmatizados, cuando es el desarrollo el que se opone a ellos y la sobrevivencia humana. El racismo colonial, no solo impuso el invento de las inexistentes “razas”, y la consecuente división entre “razas” superiores e inferiores, sino que también, dejó hasta hoy, otras formas más sutiles de racismo, como son el racismo ontológico y epistemológico. Los pueblos originarios o los afro descendientes, pueden ser motivo de folklore, misericordia y hasta aceptados como portadores de protestas o reclamos, incluso ser teóricamente “iguales”, pero difícilmente ser admitidos como generadores o inspiradores de valores, conocimientos y teorías o filosofías alternativos o políticamente “respetables”.

Hay una conexión entre mercantilismo y privatismo, y esa ciencias reduccionistas, positivistas, homogenizantes, antropocéntricas, donde los “otros” son los “objetos” de estudio de “sujetos” eurocéntricos y de la razón instrumentalizadora. Todavía se diferencia entre las lenguas europeas y los “dialectos” originarios; entre el arte culto y las artesanías; entre la medicina científica y el folklorismo curativo de indígenas, Amazig o Quilombolas. Imposible hablar de filosofía y sistemas políticos, y pensar que pueden tenerlos los Batwa en Africa o los Aymara al mismo nivel de legitimidad que el occidental.

Implica poner en cuestión la expansión de las tecnociencias y el post industrialismo, con los transgénicos, biopiratería y la nanotecnología, que en nombre de la sagrada “propiedad intelectual”, no solo modifica genes, células sino hasta átomos, sin control ni vigilancia social de sus impactos sociales y ambientales, sino que además se apropia y privatiza conocimientos ancestrales de los pueblos y sus aplicaciones para nuevos alimentos, medicinas e insumos industriales. La mercantilización de las ciencias y conocimientos, que no suelen priorizar o servir para luchar contra las enfermedades tropicales y su alta mortalidad a a los que viven en las montañas o trópicos.

Cuestionar porqué los descubrimientos útiles para la humanidad, no son compartidos o son inaccesibles por las patentes y derechos de autor, como en los casos graves del sida y cáncer. Sin embargo son innumerables los alimentos, medicinas, insumos industriales y conocimientos, que los pueblos y comunidades aportaron y siguen aportando a la humanidad, y que hoy se busca “liberalizar” en beneficio de la biopiratería.

Surge la necesidad de desarrollar otras formas de conocimiento, que reintegren la unidad entre lo humano y natural, que respeten la diversidad de cosmovisiones, permita su control y vigilancia social y la redistribución equitativa de sus beneficios. La desmercantilización de la comunicación y de la intercomunicación, cultura, música y demás artes y servicios públicos de educación, salud y saneamiento. Recuperarlos para el uso común de todos, en corresponsabilidad y bajo el control social, todos los bienes y servicios necesarios para la vida. “Para Todos Todo” como resonó el grito zapatista desde las selva Lacandona de México.

Para concluir, como empezamos, reiteramos que se hace indispensable un proceso de construcción de paradigmas sociales alternativos a la crisis de la civilización hegemónica y los impactos de su modernidad-colonialidad eurocéntrica. Crear espacios de encuentro e inter aprendizaje interculturales entre las experiencias de pueblos, comunidades, naciones sin Estado y movimientos sociales.

Terminamos por ahora estas reflexiones, pero el debate continúa. Y para resistir y persistir en el torbellino e incertidumbres de los desafíos en esta larga crisis de civilización, mientras lo viejo se resiste a morir, y a lo nuevo no lo dejan florecer, necesitamos volver una vez más, a recordar las emociones y sabidurías, aunque no exactamente con las mismas palabras, de las abuelas y de los abuelos : Como el “no tengo más paciencia de aguantar todo esto” de Micaela Bastidas compañera de Túpac Amaru, ambos levantados en 1780 ante el etnocidio europeo. A los Mayas reiterando “Que cortaron nuestros frutos, tallos, hojas… pero no nuestras raíces y volveremos”.

____________________

[1] CAH, Consejo Aguaruna y Huambisa; AIDESEP, Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana; COICA, Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica; CAOI, Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas; CUAVES, Comunidad Urbana Autogestionaria de Villa El Salvador
[2] IIRSA: Iniciativa de Integración de Infraestructura Regional Sudamericana, con más de 500 mega proyectos y más de $ 60,000 millones, para hidroeléctricas y super carreteras
[3] Maloca : la casa grande y tradicional de vida armónica entre familias y espíritus del bosque
[4] “bolsas familia” y nombres similares, de los programas neoliberales de ayuda social, para no cuestionar la sobreexplotación y depredación impunes

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1 Comentário Add your own

  • 1. Martillo de Thor  |  30 de janeiro de 2010 às 9:50

    Vuestra visión del mundo es iluminada, comparto completamente sus reflexiones y visión, y la urgencia de buscar “soluciones” a la situación de enfermedad de nuestro ecosistema y cultura, a la que ha conducido esta ortodoxa visiión del “modo correcto de vida” promovida desde un centro omnipotente y desconocido con el fin de perpetuar la depredación del mundo.
    Sin embargo su artículo adolece de una reflexión mas profunda acerca del sistema financiero de este mundo, el cual es la verdadera raiz del problema mundial y de quienes detentan el control de este sistema financiero, una elite que le importa muy poco la opinión pública o de sus representantes legítimos, pues ellos tienen el control de los sistemas mas sofisticados de lavado cerebral mediante el control económiico y financiero de los medios de comunicación, y quien sabe otros métodos y tecnologias desarrolladas exclusivamente para mantener a la humanidad arrodillada frente a estos paradigmas que usted hace notar. Esto es una guerra contra la humanidad, la elte tiene el control de todo, y la fuerza militar para reprimir cualquier visión que se les oponga.
    A quien quiera oponerse de verdad deberá saber que estamos en guerra, una guerra que nos impusieron aquella elite sedienta de recursos contra la humanidad entera, una guerra no declarada contra nosotros, por lo tanto no hay opción a seguir buscando la reflexión de la gente porque esos gritos son como una voz en medio del desierto mas arido del mundo. Busque “armas silenciosas”. ¡¡¡VALOR Y HONOR!!!

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